PROYECTO DE LEY DE REGULACION Y PROTECCION DE LA INFORMACION TRANSMITIDA POR CORREO ELECTRONICO. 

Exp-Sen: 2053-S-03

Tipo-Doc: Proyecto de Ley  

Firmante. Senador Guinle (Partido Justicialista. Prov. de Chubut).

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina

Artículo 1°: Objeto. La presente ley tiene por objeto la regulación y protección de la información trasmitida por correo electrónico, en todo el territorio de la República Argentina.

Artículo 2°: Correo electrónico. Entiéndese por correo electrónico toda transmisión de mensajes, documentos, archivos o información realizada por medio de ordenadores electrónicos y destinado a una o mas personas interconectadas a través de una red.

Artículo 3°: Equiparación a la correspondencia epistolar. A los efectos de su inviolabilidad y de lo previsto en los artículos 153 y 155 del Código Penal, equipárase al correo electrónico a la correspondencia epistolar, tanto en lo relativo a su creación, integridad, transmisión y almacenamiento.

Artículo 4°: Provisión de correo electrónico por el empleador. Cuando una casilla de correo electrónico sea provista por el empleador al trabajador para su utilización en el marco de una relación laboral, se entenderá que la titularidad de la misma y su contenido es del empleador, salvo que el mensaje, documento, archivo o información esté dirigido al trabajador o remitido por él a título personal, debiendo en este último caso respetarse la inviolabilidad establecida en el artículo 3° de la presente.

En todos los casos el empleador deberá notificar fehacientemente al trabajador su política en relación al acceso y uso del correo electrónico en el lugar de trabajo.

Artículo 5°: Regulación del correo electrónico comercial. Entiéndese por correo electrónico comercial al remitido con fines de hacer publicidad o comercializar bienes y servicios.

El correo electrónico comercial  que no fuere solicitado por el destinatario se regirá de conformidad con la siguiente regulación:

a) Individualizar el nombre o razón social, domicilio y dirección de correo electrónico del remitente;

b) Contener la leyenda “publicidad” en el campo del objeto o asunto del mensaje y especificar si el contenido del mismo es apto para todo público o exclusivo para personas mayores;

c) En el campo propiedades del mismo, deberá contener información suficiente para identificar el origen de la transmisión.

Artículo 6°: Incumplimiento. La violación de lo establecido en el artículo 5° de la presente ley, será considerado ilegal y  los responsables serán pasibles de la aplicación de una sanción de multa que graduará la autoridad de aplicación de entre un mínimo de pesos Cien ($ 100) y un máximo de pesos Diez Mil ($ 10.000).

A los fines de la graduación de la multa, la autoridad de aplicación analizará el tipo de violación en que incurriere el emisor del correo electrónico comercial y la cantidad de destinatarios del mismo.

Artículo 7°:  Autoridad de aplicación. Será autoridad de aplicación de la presente ley la Secretaría de Comunicaciones de la Nación.

Artículo 8°: Reglamentación. El Poder Ejecutivo Nacional deberá reglamentar la presente ley dentro del plazo de sesenta días de su entrada en vigencia.

Artículo 9°: De forma.

 

FUNDAMENTOS

Señor Presidente:

Ante la irrupción masiva de la utilización de las nuevas tecnologías en materia de comunicación y transferencias de datos, mensajes e información a través de Internet, que inclusive ya han merecido regulación legislativa como es el caso de la ley 25.506 de “firma digital”, entiendo que se hace necesario abordar el tema del correo electrónico, del que se están ocupando disciplinas científicas e inclusive nuestros tribunales, que reclaman una adecuada regulación por parte del Estado.

Internet es una red global que permite la interrelación de datos, información, imágenes y sonido, que lisa y llanamente ha conmovido a la sociedad global, introduciendo desde nueva terminología en el diccionario hasta nuevos paradigmas en materia de comunicación y transferencia de información.

Esta revolución tecnológica transformadora de nuestra sociedad, por la que millones de argentinos se vinculan cotidianamente para obtener información, esparcimiento, transferencia de datos y aún con fines comerciales, en lo específico del correo electrónico, ya ha merecido la atención de diversos organismos públicos y de legisladores que han presentado proyectos de ley para su regulación y tratamiento legislativo.

Sin soslayar las diversas iniciativas con trámite parlamentario, desde ya anticipo que el presente proyecto de ley tiene por finalidad dar respuesta legislativa a lo que ya es materia de análisis de juristas y jueces, en cuanto a la inviolabilidad del correo electrónico y las implicancias que ello tiene en diversos campos, especialmente en el comercial y laboral.

Esta evolución en materia de comunicaciones, ha hecho que en la práctica millones de intercambios se realicen diariamente a través de Internet, sustituyendo y ampliando los usos que antes tenía el intercambio epistolar tradicional en virtud de su inmediatez y facilidad de utilización, lo cual indudablemente ha importado grandes beneficios para nuestra sociedad, sin perjuicio que paralelamente a dichos beneficios, muchos usuarios del servicio experimentan  perjuicios tales como la posibilidad de violación del contenido de su correo electrónico y el denominado spam o correo comercial indiscriminado, que agresivamente es utilizado para ofrecer bienes y servicios no requeridos por el usuario de la red, y hasta la transferencia de programas dañinos.

Advertido que a través de este medio electrónico el intercambio de información abarca ámbitos personales, académicos, laborales y comerciales, entiendo se hace necesario que en forma simple se regule mínimamente su utilización, sin que con ello se restrinja o imposibilite su uso con una regulación que justamente atente contra la libre elección de contenidos y transferencia de información.

Es así que en primer lugar procede lisa y llanamente equiparar a todo efecto legal y especialmente en materia penal al correo electrónico con el concepto de la carta o correspondencia epistolar, sin necesidad de modificar el tipo penal, ya que tal equiparación efectuada por medio de una ley, determinaría que la violación del mismo, su supresión, desvío de destino o aún su publicación en forma indebida, harían pasible al autor de las penas previstas en los artículos 153 y 155 del Código Penal.

Un tema más complejo es el de la regulación del denominado correo electrónico comercial, ello atento  lo extendido de su utilización, y en función de ello se estima que mínimamente se debe requerir del mismo la identificación clara de su carácter y la individualización precisa del remitente y del punto de origen del mensaje, posibilitando con ello que el destinatario –muchas veces indiscriminado- pueda contactarse con el emisor y rechazar la posibilidad de futuros envíos y aún bloquear los mismos en el futuro, dejando en manos de la autoridad de aplicación la imposición de sanciones ante la violación de tales requisitos mínimos.

Un tema analizado específicamente y que inclusive ya tiene tratamiento legislativo dispar, es el uso del correo electrónico en el medio laboral, cuando el empleador provee a su dependiente de una casilla de correo electrónico, y analizando las posturas extremas, una que le asigna la propiedad del contenido del correo al trabajador al que se le proveyó de clave de acceso y otra al empleador, entiendo que debe primar el sentido común y el fin perseguido por ambas partes de una relación laboral.

Es así que al igual que la correspondencia epistolar que llega a una empresa, la titularidad y propiedad de la información debe ser propiedad del destinatario y en función de ella debe poder acceder a la misma, por lo que a través de una regulación que determina la obligación del empleador de hacerle conocer fehacientemente al trabajador la política de utilización del correo electrónico por él provista, se persigue regular dos supuestos diversos. El primero es que el criterio general sea la asignación de titularidad del correo recibido y enviado al empleador, salvo que se desprenda por indicación del “asunto” u “objeto” contenido en el mensaje, que el mismo está dirigido al dependiente en forma personal, estableciéndose en este último supuesto que la titularidad será del trabajador, con las debidas garantías de su inviolabilidad, pues  en tal supuesto, el trabajador podrá ser pasible de sanciones –si es que violó la política empresaria que le fuera notificada- pero aún así seguirá titularizando el correo que le fue dirigido en forma personal por la casilla del empleador.

En el entendimiento que pese a la complejidad del tema, la solución propuesta constituye un aporte específico que brinda respuesta a un requerimiento de estos tiempos, solicito a mis pares el acompañamiento a la presente iniciativa.

GUINLE